Diseminados por el campo

“Diseminados por el campo se pueden observar ciertos animales salvajes, machos y hembras, oscuros, lívidos y quemados por el sol, atados a la tierra que cavan y dan vuelta con un empecinamiento invencible. Sin embargo, tienen algo semejante a una voz articulada y cuando se yerguen revelan un rostro humano, De hecho, son seres humanos… gracias a ellos los otros seres humanos no necesitan sembrar, cultivar y cosechar para vivir. Es por ello que no debería faltarles el pan que sembraron”.

Jean de La Bruyère

Muerte de perros

Finalizaré mi relato compartiendo la angustia del adiós. Como todo animal sabio, puedo sentir la proximidad de la muerte. Sucede que lo más terrible es que para mí todo termina. ¡Qué distinto hubiese sido haber conocido la historia de un Dios hecho perro que haya venido a la Tierra a darnos su vida y el mensaje de la resurrección! Pero no, nadie ha venido según tengo entendido. Si fuera hombre, ¡con qué ánimo distinto enfrentaría a la muerte, sabiendo que después de ella está la vida eterna y el paraíso! Pero claro, el hombre aquí no vive en ningún paraíso, rodeado de tantas injusticias sueña con el del más allá donde no las hay. 

Lo distinguible entre los perros es que si tu amigo humano te quiere, y además es un poeta, el paraíso no está muy lejos ni después de la muerte, sino que se habrá vivido detrás de su puerta… 

Fragmento de SECRETOS DE LA PERCEPCIÓN

Albanta

Yo sé que allí,

allí donde tú dices,

vuelan las alas del agua

como palomas de escarcha

y el mar no es azul

sino el vuelo de tu imaginación.

Las nubes callan palabras

y el cielo no dice nada

y el sol es un sol

transparente como tu corazón.

Las ciencias no son exactas

porque es eterna la infancia

y el fin no es el fin

porque no acaba lo que no empezó.

No existen hombres que mandan

porque no existen fantasmas

y amar es la flor

más perfecta que crece en tu jardín.

Que aquí, tú ya lo ves,

es Albanta al revés”.

Luis Eduardo Aute

Los hombres excepcionales

“Los hombres excepcionales del mal han devenido  en políticos maltratando pueblos enteros y guiándoles por tenebrosas utopías.

 Los hombres excepcionales del bien han devenido en religiosos proveyendo diversas esperanzas y utopías para más allá de las estrellas y la muerte. ¿Qué hay si surgiese uno de los buenos en política? ¿Deberíamos pagar el precio de tener por equilibrio, o por haber dado vuelta las cosas, a religiosos malvados?” 

Tin