Fiestas de Don Esteban

Quedará mejor decir que muchas veces ya he dicho que soy nativo de las Tierras de Adrogué a decir que muchos ya lo sabrán, porque no quisiera presumir en algún grado estadístico en cuanto a los lectores que tuviese, y porque además, lo importante –siempre debería proponérselo- es el texto y no el autor. En este caso, lo es aún más, porque me referiré al pueblo donde he nacido, que sería igual en todas su características así yo hubiera nacido en otra parte. El que hubiera sido distinto sería probablemente yo.

Las Tierras de Adrogué esconden bohemia y tranquilidad a pesar de la cercanía de la gran Ciudad de Buenos Ayres; y por muchas razones que intento determinar, y espero algún día lograrlo, ha sido cuna de diversos e interesantísimos personajes. Por favor, situarme fuera de esto, que no quiero contradecir la primera intención de contarles algo especialmente importante que tiene mi pueblo. 

Recorriendo diversos países siempre me ha gustado vivir las celebraciones especiales que acontecen y, con felicidad, verme envuelto en ellas. No lo es sólo porque admiro la voluntad de los pueblos defendiendo su historia y su cultura. Es porque en esos días es cuando todo el esplendor de un comunidad, de una ciudad, de un país quizá, sale a seducir y a lucirse ante los ojos del mundo que por allí vaguen. Así fue cuando estuve en el Día de San Patricio en Dublin, el de San Marco en un barrio de Zagreb, las Fiestas del Barrio de la Paloma en Madrid, el Día de la Independencia en Oaxaca, las del Barrio de Gràcia en Barcelona, el aniversario de la Revolución en La Habana, la de Sveti Duje en Split… Cuando estuve en esas fiestas y celebraciones de muy diferente raíz, recordaba a las de mi pueblo, a las Fiestas de Don Esteban, aquel que tenía por apellido Adrogué.

Este pueblo fue fundado en el año 1 870, a los veinticuatro días del mes de noviembre por quien le dará su nombre, tal se acostumbraba en aquel entonces, en homenaje al donador de las tierras. Adrogué fue luego declarado cabeza del Partido de William Brown, que incluye otros simpáticos barrios de los alrededores tales Mármol (poeta porteño), Rafael Calzada (doctor), Burzaco (familia terrateniente), Longchamps (homenaje a Francia), Glew (terrateniente)… Pero fue para honrar a ese marino irlandés que el callejero del pueblo cuenta con algo divinamente extraño. La plaza principal se llama Brown, donde está la Municipalidad, y ésa representaría al buque “25 de mayo” durante la defensa de la patria, la que comandara aquel genial hombre nacido en Foxford. En esa plaza se rinde homenaje, a su vez, a sus hijos históricos: aquellos que entregaron la vida en el Crucero General Belgrano durante la última Guerra por las Malvinas de 1 982. Pero tan así de particular es el asunto del homenaje que si uno despliega el mapa del pueblo verá que hay otras plazas menores formando un cerrojo alrededor de aquella más emblemática. Esas otras representan a las embarcaciones que secundaron al Almirante, y tienen entonces, por nombre, a los comandantes de las mismas: Bartolomé Cerretti (italiano), Juan Bautista Azopardo (maltés) -que de muy chico imaginé que en realidad se tributaba a Hippolyte de Bouchard (francés) porque su calle por allí pasa-, James George Bynnon (galés), y Tomás Espora (porteño), donde hay una estatua de Don Esteban. Están todas ellas en casi perfecta simetría, y en un falsa escuadra, un poquito más alejado, Leandro Rosales (porteño), quizá cubriendo un flanco ciego. Bien sería que cada plaza tuviese una escultura con el nombre de las naves comandadas.

Pues, ¿qué sucede todos los 02 de septiembre en mi pueblo desde 1904, cuando fuera el primer recuerdo del natalicio de su fundador? Les contaré lo siguiente como si contara la historia de las columnas de mi orgullo.

Todo comienza el día 01 al mediodía. 

Todo el pueblo da rienda suelta a los preparativos para las Fiestas de Don Esteban. Debo destacar que semanas antes son muchos los que ya pintaron sus casas, arreglaron los jardines, limpiaron sus coches, enviaron sus trajes a la tintorería (muchas de japoneses llegados tras la Segunda Guerra Mundial)… y así va la ansiedad transmitiéndose de boca en boca, de acción ejemplar en acción de imitación. También la Municipalidad, con anticipación, fue arreglando sus calles, emprolijando las plazas mencionadas, ubicando luminarias temporales para los festejos, pintando los edificios públicos, y cuanta cuestión de maquillaje correspondiere. 

Pero ya estamos a las 12 del mediodía del 01 de septiembre. 

Los barrios comienzan a poner mesas de largos tablones y sillas en las calles, dejando sólo a las avenidas con libre circulación vehicular. Es por eso que durante esos días se vuelve una ciudad de bicicletas. Algunas calles, porque hay vecinos más simpáticos que otros, crean una atmósfera entrañable. Tal es así, que algunos deciden sumarse a los tablones de otras calles donde tienen amigos, parientes, o tal vez algún amor. Surgen mateadas extraordinarias y comilonas, tales asados, que se preparan en las mismísimas veredas y asfaltos y calles de tierra. 

Los cafés y restaurantes ofrecen especiales ofertas y rebalsan de gente. Los comercios hacen lo propio con descuentos y es el día de mayores ventas del año… Las colectividades y diversos feriantes se adueñan de las calles céntricas, ya peatonales, para ofrecer sus productos, música y todo lo que pudieran como símbolo claro de querer unirse a los festejos. Compiten el flamenco y la tarantela… ¡También es el día de mayor cantidad de casorios en el Registro Civil! 

Los Bomberos pasan con sus carros por las grandes calles recibiendo donaciones de alimentos y ropas para luego distribuir entre los más necesitados. 

Hospital y salitas de emergencia despliegan extraordinaria atención con campañas de vacunación y chequeos varios para los que tienen ya décadas festejando.

 Los colegios organizan olimpíadas de matemática y presentan obras teatrales, y fomentan preciosas campañas de alfabetización. También se dictan cursos para erradicar el analfabetismo funcional… 

En el Centro Cultural suceden recitales de poesía y se proyectan cortos y largometrajes filmados en el pueblo. Se cuelgan pinturas en paredes y árboles para exhibirlas y rematarlas. 

El equipo de fútbol Tricolor organiza un torneo entre los distintos barrios con figuras invitadas y para descubrir nuevos talentos; el Club de Tennis hace lo propio invitando a los jugadores más destacados del ámbito nacional; el Club Pucará disputa un test match contra un seleccionado irlandés por la copa William Brown; el Club Paleta con su tradicional competencia de natación, y el Fogón responde con uno de básquet…   Mientras todo eso se corre la carrera de “10 kilómetros de árboles” que organiza la policía con una altísima participación de los entusiastas lugareños. En su trayecto pasarán por las cinco plazas mencionadas para llegar a la meta en la “25 de mayo”. 

Los más pequeños junto a sus padres plantan árboles en aquellas casas que no poseen uno en la vereda, porque ¡existe una ley antigua que así lo estipula y ese día ha de cumplirse! El lema es: “que haya más árboles que personas, para que haya personas”.

En las plazas, ininterrumpidamente, suceden conciertos y bailongos tangueros y folklóricos, dándole lugar también a otras yerbas musicales… Se va corriendo la voz de “tango en la Espora” o de “Folklore en la Azopardo”… Pero estarán siempre los que yiran por todas las múltiples destrezas ya que les da el cuerpo, o porque no encuentran la pareja pretendida. En las calles cortadas pueden encontrarse también bandas de rock, jazz… 

Ya el día 02 la gente se despierta trasnochada y están los que se mantuvieron en festejo eterno… Y todo el pueblo se encamina hacia la Plaza San Martín, la que recibe a los trenes. Hay que estar allí a las diez de la mañana. Debe hacérselo de manera muy particular. Las mujeres portando un lazo blanco en sus muñecas, cabellos, cinturas…, y los hombres uno celeste donde consideren mejor lucirlo: muñequeras o binchas los más chicos, o en la solapa del saco los más grandes. Últimamente hemos visto cómo la Municipalidad se ha ocupado de vestir con lazos a los ya característicos perros callejeros que todos quieren y alimentan… Es que ese lazo, entrada la noche, uno podrá cambiárselo a su enamorada, o aprovechar el movimiento como intención para conocerse… Es cierto, porque se ha visto, que algunos muchachos tienen varios lazos en los bolsillos para más de un intento, o los que parecen haber decidido cambiar los colores. 

En un escenario montado en esa Plaza San Martín, estará el Intendente con los representantes de la comunidad, y no es sorprendente encontrar allí al Gobernador de la Provincia y, por la importancia del evento, ha presidido la ceremonia la mismísima Evita en una ocasión, o tantos embajadores de Irlanda. Se entregan títulos a los flamantes ciudadanos ilustres de cada área tras haber sido seleccionados por el Consejo Deliberante por sugerencia popular: a quienes se destaquen en las artes, ciencias, deportes… Aunque en ello, se realiza un minuto de silencio antes de las doce por aquellos hijos del pueblo que murieron en Malvinas y los veteranos lanzan unos “vivas a la patria” que son respondidos en eco por la inmensa cantidad de gente reunida en la plaza, calles aledañas y balcones privilegiados. Sin que esté fijado en el protocolo, se canta con bravura hermanada el Himno Nacional Argentino…

Cuando llega el primer tren con las doce, cargado de turistas y sin importar de qué dirección provenga, el Intendente alza el bastón de Don Esteban, el que se traspasa de representante en representante, y se oyen los campanarios de todas las iglesias puntualmente. Es el momento en que se dan por comenzadas las Fiestas de Don Esteban. Entonces, el Intendente, va caminando hasta la Plaza Espora con un mar de cánticos con el tradicional “Ahh Ohhh Ehhh” (las vocales sonoras del pueblo). Encuentra siempre allí otra gran cantidad de gente que le espera. Ante la estatua de Don Esteban golpea en brindis con ese otro bastón de bronce subiéndose a una escalerita. Es todo alegría… Falta que haga el trayecto final por el empedrado de la Diagonal inmerso en fiesta popular hasta ingresar en la Casa Municipal. Una vez en el balcón del edificio público hay un silencio exquisito entre la muchedumbre. Porque se grita a viva voz el nombre del lugareño que se haya adjudicado, por medio de un sorteo, del “Negro”, que es un caballo tal como el que usaba Don Esteban para recorrer las que fueron sus tierras. A la vuelta manzana, en el Castillo Castelforte, se espera que vaya a buscarlo ante el aplauso y gritos de los festejantes, saliendo de allí el habitante afortunado cabalgando cual noble ciudadano…

  Festejos. Festejos. Festejos.

La sirena de los bomberos avisa a las doce de la noche para determinar que se nos fue el día 02, pero esa noche, hasta la madrugada, continúan los festejos. El día 03 de septiembre son los últimos asados al mediodía y comienza a normalizarse la vida de un pueblo que volverá a soñar, en la espera, con la próxima Fiesta de Don Esteban… 

…Quedan todos ustedes comprometidos conmigo para que alguna vez esto, con grandes hazañas de alegría, finalmente suceda, y no sea yo el único con un lazo celeste gritando ¡vivan las Fiestas de Don Esteban!, en la Plaza San Martín todos los 02 de septiembre, ni despertarme ya el 03 del mismo con una resaca de fantasmas… 

Tierras de Adrogué

Aplausos sobre Puerto Argentino

No recuerdo bien si aquel 2 de abril de 1982 ya experimentaba cierta fascinación por el calendario siendo un niño en un jardín de infantes, cosa que sí fue sucediendo con el correr de los años. Tampoco recuerdo bien cuál fue el primer 2 de abril que comencé a levantarme emocionado, pero sé que sucedió cuando cursaba la escuela primaria. Y desde entonces, aún hoy, siento ese deseo, de estar allí, desembarcando, recuperando el territorio que nos falta, para ser un país completo, libre, y soberano. Porque cada dos de abril quisiera estar allí, en 1982, aún sabiendo lo que luego sucedería. Aún si me tocara la derrota y ese dolor que conllevan de por vida nuestros veteranos. Aún, si feliz como Giachino, muriese tras haber cumplido el sueño de ver a nuestra bandera flameando victoriosa sobre las Islas.

Pero qué difícil se hace reconocer tantos errores cometidos por quienes comandaron la guerra sin estar a la altura de las circunstancias. Pero qué difícil se hace reconocer a la derrota cuando nuestros soldados estuvieron dispuestos a pelear la gran pelea, y que lo hicieron sin reconocer sus limitaciones. 

La Argentina es una nación que no está en paz, y que no lo estará, hasta que no le devuelvan lo que le fuera usurpado. Que no encontrará la paz en plenitud hasta no recuperar el pleno ejercicio de su soberanía. Porque no existe la libertad cuando se vive con una parte de nuestra patria ocupada militarmente por el enemigo.

Se perdió una batalla. Es cierto. Pero las guerras se pierden cuando ya no existe el deseo de victoria, el deseo de revancha, el deseo de honrar a todos aquellos que murieron sin haber visto que, una vez más, arriaron nuestra bandera en nuestra propia casa. 

Aquí se me hace incomprensible que no se haya recibido a quienes pelearon en el frente como la historia argentina y el honor nacional lo exigía, y que aún lo exige. 

Es por eso que yo tengo un sueño. 

El mismo consiste en que deberían todos nuestros veteranos ser desplegados al mismísimo lugar de arribo desde el frente tras ese 14 de junio tan doloroso. Pero esta vez, ser recibidos como si regresaran del frente en este momento. Como si fuera hoy 1982, porque la causa Malvinas no es del pasado, es presente, y es un sueño del futuro de cualquiera que se digne de llamarse argentino. Además, posee la virtud de arrojar toda mezquindad en el pozo hipócrita de la grieta impuesta por todos aquellos que no aman al país y que generan desunión.

Imagino a la caravana de soldados marchando desde el sur recorriendo toda la patria libre, y tal vez realizando una suerte de vuelta olímpica por todo el país, para que nadie se pierda el privilegio de aplaudir a nuestros gladiadores. Para que entonces sí, finalmente, ocupen la Plaza de Mayo. Esta vez, no la gente que los alentó a la pelea, sino sólo aquellos que arriesgaron la vida por nuestra bandera. Y recién después, en ese balcón de la Casa Rosada, que se prestó para tanto circo y tantas veces, que un abanderado de los veteranos sea quien anuncie unos vivas a la patria, para lo cual, recién entonces, entremezclándose con nuestros modernos granaderos sanmartinianos, se llene la histórica plaza con toda la gente gritando con ellos y todos juntos unos vivas a la patria, Malvinas Argentinas, y un muy fuerte: ¡volveremos, carajo!

Así, entonces, el 14 de junio, debería oírse un aplauso agradecido, emocionado y patriota, que se haga escuchar en todo el país, en todo el mundo, pero muy especialmente, sobre Puerto Argentino, y sobre nuestro faro moral, el cementerio de Darwin. Porque La Argentina no está rendida, porque Malvinas, no se olvida.

2 de abril de 2018

Tin Bojanic

Hospital Francés

¿Hay una muestra mayor de la insoportable situación política que vive La Argentina?

La intolerancia y el desprecio por los trabajadores que reclaman su merecido salario y que defienden un Hospital, ¿se entiende qué significa esto?

La corrupción y el autoritarismo del gobierno quedaron fantásticamente al descubierto al utilizar a sus matones como nueva brigada policial para continuar con la destrucción del Estado y eliminar cualquier grito de oposición, que a esta altura de la crisis debería llamarse: de RESISTENCIA.

Tierras de Adrogué, 2006

La Argentina del Centro o El Eje de La Argentina

Por estos días he leído y escuchado en demasía sobre la intención de separar o de mutilar parte del territorio nacional, por considerarse algunos distintos o superiores al resto de la República. Por más ridículos o absurdos sean quiénes gobiernan el país -de esto estamos muy acostumbrados- no hay cosa más terrible que la desintegración nacional. Especialmente contradictorio es que aquellos que desean esta ruptura: no se dan cuenta que hace mucho tiempo la clase política argentina desearía entregarle más sur a los ingleses y mucho norte a las manos negras que tienen secuestrada a Venezuela. 

            La Ciudad de Buenos Aires inspiró a un territorio mayor que la patria actual defendiéndose de dos invasiones inglesas. ¿No fue en Santa Fe donde se libró la primera batalla por la Independencia? ¿Es que ya no se recuerda que desde Mendoza partieron nuestros granaderos para asegurar nuestra libertad y la de nuestros vecinos?; pero ahora, ¿ni siquiera nos preocupa la libertad de nuestros mismísimos hermanos? Siempre escuché que Córdoba era la Docta, y si lo sigue siendo, ¿por qué no le enseña algo a sus compatriotas haciéndonos volver a las raíces?

Golpeo la mesa antes de decir: ¿qué hacía el Gaucho Rivero, entrerriano, peleando en Malvinas? ¿Por qué bandera pelearon aquellos puntanos en nuestras queridas islas? ¿Qué soldado argentino en 1982 se negó a empuñar el fusil cuando llamó la patria porque no había nacido en Tierra del Fuego! ¡Allí fueron de todo el país a pelear por lo que es de todos: nuestro territorio nacional!

Todos debemos defendernos ante una agresión extranjera, pero también debemos estar en contra de aquellos que quieren destruirnos por medio de la división, sean estos corruptos gobernantes como engreídos separatistas. Cuando el país está en llamas, debemos unirnos aún más para vencer a todos aquellos que no aman ser argentinos. Así es nuestro deber moral, histórico y soñado.

Si San Martín nos viera seguramente gritaría frente a esta locura: ¿cuándo se dejarán de joder estos desagradecidos Dios mío!

Córdoba, España