Furia fruncida sin agravar tu bravura

Tal vez, yo lo podía haber dicho, o quizá en algo intuir
Que cuando tus ojos me esperaron en el descanso del bar
Había un mar de vibraciones atentas al poco desgaste
Que había en mi pantalón a la altura de las rodillas 
Por no estar acostumbrado a mendigar un beso
Ni a pedir perdón por algún mío cualquier exceso. 

Sin embargo, sin que me fuera en nada a importar,
Acabé burlándome del hombre que se burlaba del que
Acababa como ahora ante vos éste hace lo que yo decía
Tan sólo los que perdían el orgullo eran capaces de tal
Crimen personal de cometer por pedido tan implícito
De una mujer que uno ama sin querer saber el porqué. 

Destruyendo mi ego en la creencia de sólo buscarte
Si logro ser en algún momento de tu vida el que destruya
Cualquiera de tus más monstruosas monotonías, 
Construyendo la identidad que pueda hacerte creer 
Que soy yo el hombre que desde que despertaste mujer
Soñaste que finalmente con ojos que besándote llegara. 

Puede que ahora, de buena vez, hayas visto que ya sé
Esquivar las trampas que con tu furia me arrojes, 
Y soportar los golpes que por necio digas que gané, 
Si tras de por todo te encuentro en la noche dormida 
Ante mí por querida, y porque también en tus rodillas 
Hay marcas de haberme comenzado -yo feliz- a querer. 

Carmina

A Marcvs Marvlvs

Si alguien supiera lo que yo di por sabido

No diría nada del porqué hoy ya no lo sé,

Porque cuando uno cree ver el amanecer

Vislumbra sólo el buen presagio del camino. 

Yo, que vengo de tantas –y esas- vidas tristes,

Ay de las veces que no supe hacérmelas feliz.

Ahora que soñamos con las mismas piedras

Y nacen mis versos donde ayer caía tu tinta.

Vos seguís escribiendo insaciable en las pinturas

Con mi pluma persiguiéndote en otra cual latina.

Yo, que vengo de tantas –y esas- vidas tristes,

Soy en casa al portear el umbral de la lágrima.

Split, Kuća Marka Marulića 

Marvlvs Library Jazz Bar

Lágrimas de ojos

Tengo lágrimas llenas de ojos

que ya no podré volver a ver

y de esos ojos que nunca me verán,

miradas pintadas de tristeza y dolor.

Tengo lágrimas llenas de ojos,

llenas de llanto

y de ojos con la angustia por mirar

el desconsuelo de la verdad.

Tengo lágrimas llenas de ojos,

y ojos ya vacíos de lágrimas…

que ya no quieren ver…

Corazón esparcido

Es cierto que yo tuve muchos vuelos

y que mi corazón fue algo esparcido,

ay! no recuerdo haya tenido otro desvelo

más cruel como no haber sido querido.

Podría confesar algo de lo que yo he hecho

y  sé creerán la mitad de lo que he escrito,

pero yo sé cuántas noches –ay- en mi lecho

te pedí conmigo con susurro o con un grito.

Saben cada una de mis flores en derredor

todo aquello que por vos como loco (te) haría

aunque es menester que sepas que, mi amor,

sin tu mirada ya no sé si vivir, tal vez, podría.

Dos Siete Tres

A José Luis “El Música” y su madre “La Gallega”

Hay tantos bares lúgubres y reflejos de garitos,

emisoras que aturden, fría peña y tóxicos refritos;

pero hay un sitio donde uno disfruta al encontrar

que a toda crisis en la vida: ¡música y a celebrar!

Porque La Gallega es la que manda en la cocina

y es El Música quien te canta con una sordina;

serán Dos los amigos, los que te acogen aquí,

Siete las rondas y tapas, ¡Tres los brindis por ti!

Nada nuevo tiene hoy el viejo barrio de Nou Barris,

siempre hubieron buenos amigos cerca y bons amics;

pero esto que te canto está en la Plaça Virrei Amat,

y cuando dicho lo único que importa, adéu i s’acabat!

Barcelona

LETRAS DESCARRILADAS

Mi dilema

Expresarte lo que siento,

cuánto deseo verte,

es que le pido al viento

que te acerque y no perderte.

Tu dulzura me confunde

y temo que se anude

este enamorado corazón

que ha perdido la razón.

¿Qué debo hacer mujer?,

prometí dejarte,

y no hago más que admirarte.

Deseo tanto besarte

para luego decirte…

¡qué bella eres, mujer!

El pataleo de un beso


Mi habano caído en el charco sin
decirte en tormenta ni un adiós,
cual una guitarra partida en dos
se suicida para que vuelvas a mí.

Ya no tengo una camisa de bien
con la que pueda vestirme de ti,
para los perfumes que al partir
llevan ojos polizones de tu tren. 

Con quién ensayaré por esta vez
cuando tus labios me besen de sí
o me digan chau sobre las tablas. 

Preferiré no proceder como ya fue
y jugándome entero una y tal y más,
invitarte a zarpar desde mis barcas.