Si vienen…

A Federico García Lorca

¿Cuáles ojos arrojaste ante la furia desatada,

sabiendo lo que los brutos iban a buscar?

¿En qué versos y brazos se te ocurrió pensar,

presintiendo que faltaba tan poco para la nada?

Si tú has lagrimeado, te prometo que lloraré,

pero si te has sabido mantener burlesco y entero  

ante ese disparo cobarde que tampoco yo quiero,

si te les has reído, te prometo que yo sonreiré. 

Tú que conocías bien el poder de la palabra en poesía;

yo que sabiendo de tu historia no modifiqué mi destino,

aún si la Demagogia Dictatorial la próxima vez sí dispara.

Tú que en España has muerto por la necedad de un cretino;

yo que por Europa huyo de iguales brutos de mi trágica hora,

si vienen, estate a mi lado, Federico, ¡y hazme caer a tu sombra!

Libro “El grito de un poeta”.

Estoy enamorado

Cuando no te veo es porque te siento, cuando no te siento quizá te veo, sin embargo te veo siempre, ¡cómo es este juramento que procuraré amarte siempre!

Eres la primera imagen del despertar consciente, eres el último pensamiento que antes de dormirme observo felizmente, eres el único sentimiento porque hasta en el sueño te tengo presente.

Mi corazón se desangra de impotencia por no darte lo que quieres y es por esto 

de amarte en abundancia, no basta… un te amo, miles te quiero.

Este idioma ya no alcanza, no hay palabras que me sirvan, ni hay frases que me ayuden si representar la altura de mi amor yo quiero.

Mi mirada no ve nada, ¡sólo ve a mi amada!

Sin tiempo y sin espacio, sin ti y con nada

Te creo tan cerca mío 

por la falta del lugar desde donde te escribo 

y la ausencia del tiempo que no puede medirnos. 

Quizá te encuentres dentro mío 

por no sentirte jamás fuera de mis emociones 

aún cuando quiero evadirte, cosa que no puedo. 

Tu huida es tan parecida a la mía 

porque nos enfrenta en ese abrazo a destiempo 

con esas verdades que ambos sabemos son de mentira. 

Nunca soportaré lo eterno amada mía 

aunque mi cariño podría vivir como un lamento 

los días que me pidas que te olvide.

GEMIDOS DEL CORAZON

Al final de mi camino

De siempre, y tanto, quise yo

vivir para morir en la revolución…

Pero desde que te conocí hay ya

tanto de lo que me basta con sentir

que soy el  que te provoca la emoción

para sentir que también soy yo feliz.

Seré un soldado de verdad 

si logro defender a nuestro amor…

Seré un hombre de verdad

si te hago desear ser mi mujer.

De las tantas veces que soñé

que el mundo entero recitara alguna vez

el más acertado de todos mis poemas…

Ahora tan sólo me importa mucho más 

que vos entiendas las palabras con las que 

intento actuar para que sepas qué es mi amar.

Seré un soldado de verdad

si logro defender a nuestro amor…

Seré un hombre de verdad

si te hago desear ser mi mujer.

Yo que soñé despertarme siempre en otro lugar

cada mañana al caminar, en mi peregrinaje y en

los sueños que salía desde muy joven a buscar,

hoy sueño verme contigo cuando la luna ya no está

para que sean tus ojos mi sol y seas vos lo que yo

reconozca a diario que mi viaje en tu corazón cesó.

Buscándote para ir al paraíso

Arrojé las ganas sobre la mesa de un indefinido café

ante la incertidumbre de si podrías hoy encontrarte

con toda la ofrenda de este ejemplar de nobleza varón

que de verdad quiere en este día brindar por amor.

Yo no lo sé si está lloviendo ni si has visto algo de sol

bastantes normas he cumplido al salir algo más cubierto

si importa casi poco y nada lo que se lleva sobre esta piel

cuando el único color que nos atrae es el de la desnudez.

El ardor que has encendido quema mis muertos romances

de la memoria que quiere reescribirse con alma de tus besos

edificando un paraíso donde no haya palabra ajena a nosotros.

Me sentiré adánico al tenerte hecha mía calmada en mis brazos

y aunque sepa que te convertirás en una perdición de manzanos

celebremos el origen animal de una pasión hecha por almas audaces.

PAISAJES INCENDIADOS

Que sea la vida

Aquellas heridas errantes

de destino inconsciente y precipitado 

inundó con lágrimas todo lo soñado

agrediendo a tus más íntimos baluartes.

Viviendo el amor, amando a la vida,

hija y madre del vivir,

son tus hijas la expresión de la alegría… 

En momentos sólo tuyos que jamás considerarás ajenos

por vivencias tan reales que no te engañará el olvido,

sabes bien todo lo que en solitario has aprendido

y el inmenso valor que tiene sean compartidos los deseos. 

Viviendo el amor, amando a la vida,

hija y madre del vivir,

son tus hijas la expresión de la alegría… 

Cuando vuelva a indagarnos el destino, amiga mía,

y el corazón deba lidiar con lo tortuoso,

será tu ejemplar fortaleza la que nos diga:

¡que sea la vida el único estandarte airoso!

Cabalgando la historia

A Rodolfo Barrio Saavedra

Desde largo tiempo que es un soldado;

quizá siempre haya sido aquello que es.

No concibe pelear sin que haya victoria,

porque ruge consigo la historia en la piel.

Lo han herido en todas sus altas batallas

pero ha logrado dañar más con su acción,

habiendo sabido concluir el buen combate

empeñado en palabra fulminante al traidor.

Defendió la democracia contra un terror invasor,

y por su amado Ejército de los Andes luego se alzó.

Consiguió la libertad de un nuevo pueblo oprimido:

castigando al pirata, con quien no se había medido.

Con espíritu de tan contemporáneo Cruzado,

y por cristiano, que ya lo hace mejor soldado,

por varios lares del Este también se lo vio…

sembrando ejemplo con Ese valor argentino.

Gran observador y protagonista de la Historia,

aún le duele ver a la patria con hondo sufrir;

porque detesta a quienes le escapan a la gloria,

cuando juró, enamorado, defenderla hasta morir.

Mi amar

Quiero dormir en las estrellas

sin prometer dejar de llorar,

para eso díganle a ella que me

devuelva lo que entregué al amar.

Quiero escribir la poesía más bella

aunque no me atrevo a besar,

para eso díganle a ella que me

devuelva lo que entregué al amar.

Quiero vivir con aquella

que a veces me piensa dejar

y si lo hace díganle a ella que me

devuelva todo lo que fue mi amar.

Madrid. Paisajes Incendiados