Que sea la vida

Aquellas heridas errantes

de destino inconsciente y precipitado 

inundó con lágrimas todo lo soñado

agrediendo a tus más íntimos baluartes.

Viviendo el amor, amando a la vida,

hija y madre del vivir,

son tus hijas la expresión de la alegría… 

En momentos sólo tuyos que jamás considerarás ajenos

por vivencias tan reales que no te engañará el olvido,

sabes bien todo lo que en solitario has aprendido

y el inmenso valor que tiene sean compartidos los deseos. 

Viviendo el amor, amando a la vida,

hija y madre del vivir,

son tus hijas la expresión de la alegría… 

Cuando vuelva a indagarnos el destino, amiga mía,

y el corazón deba lidiar con lo tortuoso,

será tu ejemplar fortaleza la que nos diga:

¡que sea la vida el único estandarte airoso!

Cabalgando la historia

A Rodolfo Barrio Saavedra

Desde largo tiempo que es un soldado;

quizá siempre haya sido aquello que es.

No concibe pelear sin que haya victoria,

porque ruge consigo la historia en la piel.

Lo han herido en todas sus altas batallas

pero ha logrado dañar más con su acción,

habiendo sabido concluir el buen combate

empeñado en palabra fulminante al traidor.

Defendió la democracia contra un terror invasor,

y por su amado Ejército de los Andes luego se alzó.

Consiguió la libertad de un nuevo pueblo oprimido:

castigando al pirata, con quien no se había medido.

Con espíritu de tan contemporáneo Cruzado,

y por cristiano, que ya lo hace mejor soldado,

por varios lares del Este también se lo vio…

sembrando ejemplo con Ese valor argentino.

Gran observador y protagonista de la Historia,

aún le duele ver a la patria con hondo sufrir;

porque detesta a quienes le escapan a la gloria,

cuando juró, enamorado, defenderla hasta morir.

Mi amar

Quiero dormir en las estrellas

sin prometer dejar de llorar,

para eso díganle a ella que me

devuelva lo que entregué al amar.

Quiero escribir la poesía más bella

aunque no me atrevo a besar,

para eso díganle a ella que me

devuelva lo que entregué al amar.

Quiero vivir con aquella

que a veces me piensa dejar

y si lo hace díganle a ella que me

devuelva todo lo que fue mi amar.

Madrid. Paisajes Incendiados

Un sinfín de sniff sin ti…

Cansado de regalar la otra entrada del cine,

aburrido porque nunca ensucias tu plato,

y harto de que te levantes y huyas antes que yo…

ayer tuve miedo de concluir

que quizá no sabes esto de mí. 

Seco de arrojarte besos sin el blanco de tus labios,

infeliz por no esperar que te maquilles para salir,

y pobre por llamarte desde muy lejos,

hoy tengo miedo de aceptar

que quizá no quieres esto de mí. 

Amargado por cantarte mis poemas

sin aplausos ni bostezos como retribución,

triste porque no me cuentas tu rutina

de decirme lo que has vuelto a hacer,

y perdido por ir de la mano sin ti

a los abrazos que fueron nuestra luna de miel,

mañana sólo podrá consolarme llorar

que no querré saber que es verdad que ya no estás.

Lunea

A Miguel de Cervantes Saavedra

Tiene algo de luna 

y se le parece tanto a Dulcinea

que sería mejor que Miguel la viera

para describir con precisión su inigualable preciosura.

Si alguien como yo sintiera su frescura

se vería envuelto en el siguiente dilema,

amarla hasta morir o impedir que se nos muera,

recién entonces comprenderían mi apasionada locura.

No hay mujer que posea su ternura

ni ha nacido ni vendrá al mundo otra semejante

porque Dios crea una estrella tan brillante

sólo una vez, cuando decide despojarse de mesura. 

Enamorarse es la aventura

más romántica que la vida tienta

convirtiéndose en la razón y causa para que no mienta

que querré su nombre como epitafio en mi sepultura.

Tiene algo de luna

y se le parece tanto a Dulcinea

que tiene por nombre Lunea

y por amante un soñador abrazado a su cintura.

La vida de los feos

Hoy me cansé de la vida de los feos…

Quiero que me den la ropa de la tele

y el coche más caro de la publicidad;

todo lo quiero, está claro, sin trabajar.

Quiero tener  mil helados en la billetera

para seducir con mayor velocidad,

y todas se me pongas tontas con el sí

que ya no quiero tanto chamuyar.

Me gustaría que fueran mis amigos

todos ellos a los que les invito a un trago

sin que jamás me pregunten cómo estoy

y que me reconocen borrachos por mi apodo.

Buscaré una novia de lo más idiota

a la que le gusta mucho aparentar,

que somos buenos y tan felices

por haber coincidido en el estrato social.

Pero la quiero sin que sospeche,

ni ella ni su madre que cuando no estoy,

es porque me voy con una camarera

a pasear y recordar qué es el amor.

Quiero tener  mil helados en la billetera

para seducir con mayor velocidad,

y todas se me pongas tontas con el sí

que ya no quiero tanto chamuyar.

Denme esa vida de los lindos

y que mi mayor preocupación 

sea si mi cantante favorito

ha resuelto su problema de erección.

Denme esa vida de los lindos

pero sin esta clase de preocupación:

que una amiga de la uni se ha ido

en un crucero con un juez de la oposición.

Quiero tener  mil helados en la billetera

para seducir con mayor velocidad,

y todas se me pongas tontas con el sí

que ya no quiero tanto chamuyar.

(Zagreb)

LETRAS DESCARRILADAS

Me lo quito todo

Me voy a despojar de las ropas
Que no permitan que aprecies
Toda la verdadera desnudez 
Honesta que en mí me quede.

El abrigo del orgullo hoy será
La primer tontería que condene,
Y con la moda del cruel abismo
Encenderé la furia de la hoguera;

Las otras cosas que aún ofendan
fusiladas son en acto de perdón
Por las intenciones de mis penas. 

Y cuando nos caiga la tarde,
O cuando tus ojos  quieran,
Estaré yo, junto a mi sonrisa,
Esperándote para darte el amor…
que es lo único que por vos me queda. 

Por suerte eres la misma

Ahora que te conozco

me alegra saber que te conocía,

por ser la misma mujer que yo quería

invitarla a salir aunque dijeras que no.

En ese lugar donde calman el dolor

de poco sirve cualquier medicina

si me cura mucho más tu sonrisa felina

a pesar que me canses de sueños por la noche.

Cuando aceptes, donde nadie nos oye,

encontrarnos para saber de ti y de mí,

prometo con los ojos que intentaré

sacarte del corazón alguna herida

que me permita compensar esa emoción 

al verte, ¡tan parecida a la alegría!