Desde que me despierto
no hago otra cosa que no sea
buscar los indicios que me digan
que por algún lugar te escondes,
o que has dejado unas pistas que develen
que te harás volver tú misma para estar aquí.
Pero te encuentro en el espejo
si miro detrás de mis ojos,
y sé que estás cada vez que te sueño
durmiéndome vivo dentro tuyo,
o bien cual compañera a mi lado.
Porque sólo puedo ser sin que estés
por algún momento torpe infeliz
un ente que no sabe pronunciarse
sabiendo que tu presencia le recuerda
que sólo contigo sabe ser el que fui,
el que hoy te revive con verdadero amor.
Zagreb
Tin Bojanic
Descubre más desde Reino de Albanta Ediciones
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario