A un poeta lo define su vocación por la poesía. Porque escucha su voz llamándolo con su canto. Porque descubre su magia en cualquier circunstancia de la vida. Y lo hace por necesidad, porque si no encuentra a su musa, se siente descorazonado, como si latir ya no tuviera sentido.
Se dice que poeta se nace. Tal vez sea cierto, porque él sabe que llega a este mundo desde la boca de la poesía. Si la mira con ternura, la llama vientre materno; si la contempla con pasión, la nombra sexo femenino.
Los poetas fueron arrojados a este mundo para dar vida a las buenas intenciones y despertar de su letargo a la picardía. Algunos días, quizá, se imponga ese metejón, ese arrebato de amor bien tanguero que aún no sabe cuánto tiene de amor, cuánto de sueño, ni cuánto de verdadero.
Dublin
Tin Bojanic
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