Me lo quito todo

Me voy a despojar de las ropas
Que no permitan que aprecies
Toda la verdadera desnudez 
Honesta que en mí me quede.

El abrigo del orgullo hoy será
La primer tontería que condene,
Y con la moda del cruel abismo
Encenderé la furia de la hoguera;

Las otras cosas que aún ofendan
fusiladas son en acto de perdón
Por las intenciones de mis penas. 

Y cuando nos caiga la tarde,
O cuando tus ojos  quieran,
Estaré yo, junto a mi sonrisa,
Esperándote para darte el amor…
que es lo único que por vos me queda. 

Lluvia al cielo

Hay en mí una revolución de amor
Que se alza victoriosa con el canto
De tu nombre que ilumina cual farol
El sitio donde tu beso apaga el llanto.

Mueves tus ojos, flamea mi bandera,
Los cierran mis labios al vestirlos
Con el manto del silencio que venera
Tu acierto por oír lo bello que no digo.

Te provoco una sonrisa y vuelvo
Al cosquilleo del agua de la infancia
Donde la aprobación era esa mueca. 

Y al recorrer tus pieles sólo espero
El dictado de tus gemidos sin malicia
Sujetando mi amnistía insatisfecha.


Tierras de Adrogué

Besos de ajedréz