Don Durito de Lacandona

Algunas noches de insurgente y húmedo insomnio

me he preguntado qué habrá sido, sin ayudar, de su suerte;

algunos amaneceres aún padezco ese punzante desgano

de no tener la lealtad ni la lucidez de su escudero.

Desde Lacandona surge conocido como Don Durito

pero es ternura que camina como palabra libertina,

es verbo andariego de la solidaridad que sólo puede

encarnar un servidor convencido de ser un noble caballero.

Son clarividentes las palabras que surgen conmovidas

por ese dolor que cuando ajeno se siente aún más propio;

hay un ejército de almas hermanadas prosiguiendo la rebelión

de quien ennoblece a un insecto y denuncia al hombre traicionero.

Los oscuros ojos chipanecos miran con mayor claridad que yo,

los ennegrecidos rostros de la selva iluminan mi vocación;

porque soy güerito y vivo lejos sería difícil explicarles mi hermandad,

ojalá me sientan como un buen cuate y, por poeta, un compañero. 

Tin Bojanic

LETRAS DESCARRILADAS


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