A Mateo Andrés
Allí en la oscuridad sin la memoria
latiendo en milagro tierno y bendecido
sentimos tu pelea por esa nuestra vida
que nos proclamó feliz y en familia unida.
Allí en la oscuridad sin la memoria
siento esa primera impotencia real fea
de ser padre ante la suerte de los hijos
por querer estar peleando su pelea.
Mi corazón late hace tiempo, y así sea,
sólo porque tu madre así dice que lo quiere,
Pero desde que he visto tus latidos sorprendido
daría los míos para que los tuyos sigan vivos.
Tin Bojanic
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