Qué lío se armó

Enero en el hemisferio sur es caluroso. Y como en este año pocos han podido irse de vacaciones, pareciera que la gente está estancada emanando sus broncas y haciéndolo a todo aún más caluroso. Que sí, a las Tierras de Adrogué le falta un río, o un mar.  Siempre imaginé que donde está la Avenida Espora debería estar la playa, o donde la Avenida Yrigoyen, así la tengo más cerca de casa…

         ¿Qué te pasa celular? ¿Quién llama…? 

Agustín – Fin del Mundo, buenas tardes.

Pedro – Hola, ahijado, te habla tu padrino, ¿cómo estás?

Agustín – ¡Eh!, ¿cómo estás? ¡Qué sorpresa!

Pedro – Quería llamarte para saludarte por el Año Nuevo y también para ver cómo estás con todo este lío que ser armó por allá. Estoy con la familia en Milano y la verdad que las imágenes que vimos por la televisión nos han dado mucho miedo. 

Agustín – Sí, acá se desarmó el país, es un naufragio. ¡Qué bueno que estás más tranquilo por allá! Qué bueno que llamaste…

Pedro – Estuvo un poco montada toda la caída de De la Rúa, parece, ¿no?

Agustín – Yo creo que la gente quería que se fuera, pero lo que no entiendo es que se hayan conformado con este cambio de muñecos sin elecciones. Fue muy jodido en la Plaza de Mayo durante el alzamiento y aún no se sabe cuántos murieron. Los peronistas, luego, aprovecharon la movida, eso está claro…

Pedro – No, esos qué van a ser peronistas, son una manga de oportunistas. 

Agustín – Qué sé yo, esto es un lío bárbaro. Dentro de poco no vamos a tener ni para el mate. En una de esas te voy a visitar por Europa, que allá todavía el Sistema funciona. Yo me había ilusionado el mes pasado con que se venía un cambio, y ahora veo que vamos para peor…

Pedro – Bueno, habrá que ver que se acomoden las cosas y ver qué pasa. Leo todos los correos que me envías y si no te contesto inmediatamente es porque estoy viajando mucho con la compañía. Veremos cuándo me hago una visita por allá y si necesitas algo avísame. Mándales saludos a los viejos. 

Agustín – Gracias, gracias. Cuidate por allá y te tengo al tanto de lo que ocurre por acá. Ya estoy llegando a casa así que avisaré que llamaste. Te mando un fuerte abrazo y nos vemos pronto, por acá o por allá. 

ASADO ALBANTES

El sueño de la pesadilla

Por estos días sufro pesadillas de estar allá y que sí me matan o de revivir la impotencia. Por estos días las pesadillas son el estar aquí y no vivir según mis potencias. 

         Un día todo podrá ser diferente. Pero no dependerá de los gobiernos. Realmente no pretendo que de la noche a la mañana en mi país aparezca un presidente que nos salve o que nos guíe. Tampoco pretendo que súbitamente los gobiernos europeos se muestren sensibles para con sus hijos o nietos. Tampoco pretendo aceptar una derrota o darles a ellos alguna cínica victoria.

         Aún poseo sueños y el irrefrenable impulso de escribir. Creo en la gente común y en el esfuerzo colectivo. Porque todo puede transformarse cuando la intención o la causa es apasionadamente verdadera.

         El pueblo argentino debe reaccionar y dejarse de engañar. Acudir a la historia de la nación para reencontrarse con los ejemplos valederos de hombres y gestas que no reconocieron limitación alguna, sorprendiendo al mundo por su pureza en el heroísmo. 

         El pueblo europeo debe reaccionar y alejarse del egoísmo e imprudencia. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que la guerra y la miseria los golpearon fuertemente. Miles huyeron sólo con lágrimas y esperanza y allá en Latinoamérica se los recibió con los brazos abiertos. ¿Qué permiso de trabajo se les exigió cuando presentaron los documentos de la angustia? Que no sólo se les dio una bienvenida, ¡sino que también se les envió ayuda a los que se quedaron reconstruyendo Europa! Pero hoy, esa misma Europa enriquecida rechaza a los que deben regresar porque han vuelto a cambiar las circunstancias. Son los hijos de su sangre y de su historia. Menos que ayudar, siguen enviando algunas carabelas modernas de ultraje comercial. En esto les he descripto al egoísmo y ahora arrojaré el concepto de imprudencia sobre la mesa. ¿Qué sucedería si otra vez la historia se repitiese como está demostrado que sucede? Si en América Latina volvieran a respirarse buenos aires, y si en Europa alguna extraña crisis se instalara, ¿cree alguien que quien fue rechazado en los puertos de Europa estaría luego feliz y ansioso por recibirlos en los suyos? ¿Son así los nuevos códigos éticos de las nuevas corrientes  ideológicas?

         Gracias a Dios hay seres excepcionales en ambos continentes que no son reconocidos y que los medios de comunicación, tantas veces manipulados, jamás mencionarían. Ellos son los que deben realizar el cambio. La Demagogia Dictatorial caerá como han caído todas las cosas que no son buenas. Y desde donde me toque continuar la lucha por la libertad seguirán cayendo mis letras en el papel para seguir aleteando poesías…

Fragmento de FUGA DE FANTASMAS

Poeta espectral

El espejo se asusta:

me ve fantasma flaco,

desamparo en cada gesto,

hartazgo de risa encarcelada.

El piso se marea:

percibe mi deambular de náufrago,

pasos teatrales fuera del escenario,

taconeo de atención de botas sin caballo. 

La biblioteca se disculpa:

vendió hasta lo que no había leído,

refugia a mis hijos de fachada culpable,

retiene a pocos colegas sin maestría.

El escritorio se acongoja:

acepta que es inútil ante la desilusión,

extrañamos y soñamos la máquina de ensueños,

mis manos muertas sobre su estremecida piel de madera.

La heladera se apaga:

perdió su vocación maternal,

no logra congelar las brasas del hambre,

en nada colabora cuando cocino mate.

La soledad se va:

no me cree persona para abrumarme,

sin un mango para invitarla a un café;

el último abrazo murió en el exilio.

La vida se desvive:

en una sala de espera,

o de pasajeros en tránsito,

pero yo siento que es el purgatorio.

Poeta espectral:

¡alégrate que tu pluma aún te oye,

tu corazón aún busca amar,

y Dios te llevará en elegía o dejará que seas poesía!

TIN BOJANIC ǀ EL GRITO DE UN POETA

Si vienen…

A Federico García Lorca y a mi fantasma por La Argentina

¿Cuáles ojos arrojaste ante la furia desatada,

sabiendo lo que los brutos iban a buscar?

¿En qué versos y brazos se te ocurrió pensar,

presintiendo que faltaba tan poco para la nada?

Si tú has lagrimeado, te prometo que lloraré,

pero si te has sabido mantener burlesco y entero  

ante ese disparo cobarde que tampoco yo quiero,

si te les has reído, te prometo que yo sonreiré. 

Tú que conocías bien el poder de la palabra en poesía;

yo que sabiendo de tu historia no modifiqué mi destino,

aún si la Demagogia Dictatorial la próxima vez sí dispara.

Tú que en España has muerto por la necedad de un cretino;

yo que por Europa huyo de iguales brutos de mi trágica hora,

si vienen, estate a mi lado, Federico, ¡y hazme caer a tu sombra!

Gubbio 2010

Sobre escritores y fantasmas

Prólogo de Màxim Serranos Soler

“Ser escritor, por esta vez, será mantener la cordura”, Tin Bojanic

Se dicen demasiadas mentiras sobre los escritores y los poetas (bueno, en general, creo que se dicen demasiadas mentiras). Hay quien dice que están locos, que persiguen o ven fantasmas, y que estos les atormentan. Que mienten, inventan, fabulan. Que distraen, entretienen. Que sueñan y no tienen contacto con la realidad. Que valen mucho si venden muchos libros o si sus rostros aparecen en los periódicos. No todo lo que se dice sobre este colectivo es cierto, pero sí lo es que los escritores y los poetas son peligrosos.

Las personas que ven más allá y lo cuentan a otras para intentar abrirles los ojos han resultado, a lo largo de la historia, incómodas. Tenemos ejemplos desde la antigüedad clásica hasta los casos recientes de Ana Politkovskaya y Roberto Saviano. Estos dos escritores son peligrosos precisamente por decir la verdad, por dar a conocer lo que los poderes (llámese mafia, llámese Estado, llámese Estado mafioso) no quieren que se sepa.

Con este espíritu hay que adentrarse en Fuga de fantasmas. Este texto lleno de verdad, de fantasmas y de poesía, permite abrir una puerta por la que llegar a conocer, a ver más allá de la superficie o de la forma de la realidad aparente. No se trata de perseguir fantasmas sino de denunciar sus maniobras casi invisibles, puesto que, al final, todos sufrimos las consecuencias.

Este texto, que Tin Bojanic, el poeta, escribió en 2006, parece hoy más actual que nunca. En Europa (realidad que conozco de cerca y que utilizo meramente como ejemplo), la democracia está en peligro. El pueblo ha dejado de elegir a sus dirigentes. Los jóvenes salen a la calle exigiendo una auténtica democracia y, como respuesta, se suceden los gobiernos no electos que desmantelan el Estado del Bienestar conseguido después de años de lucha. Los políticos no gobiernan pensando en el bien de los ciudadanos sino en los mercados, cuando no se ven sustituidos por banqueros (aunque se les designe con coloridos eufemismos periodísticos). En este sentido, estas palabras de hace un lustro pueden leerse como proféticas:

«¿Qué sucedería si otra vez la historia se repitiese como está demostrado que sucede? Si en América Latina volvieran a respirarse buenos aires, y si en Europa alguna extraña crisis se instalara, ¿cree alguien que quien fue rechazado en los puertos de Europa estaría luego feliz y ansioso por recibirlos en los suyos?»

Poeta, está sucediendo. Europa está en crisis. Si los europeos volvemos a emigrar, espero que los americanos nos deparen un trato mejor del que encontraron ellos aquí. Por otra parte, algunas voces presentan a Argentina como modelo alternativo. Se basan en dos elementos: una Presidenta con un amplio respaldo popular y una economía en crecimiento (según algunas versiones, gracias a no haber seguido los dictados del Fondo Monetario Internacional).

Si alguien, como el poeta, horada en la superficie, quizá verá que se trata de una realidad con tintes fantasmagóricos: en Argentina, como en Europa, la democracia languidece. Desde el fin del último período dictatorial («la peor y más sangrienta dictadura vivida en el país durante el siglo XX»), se han sucedido gobiernos sin legitimidad (en especial, en épocas de crisis como la que atraviesa hoy Europa), de los que proviene el actual, aunque haya sido refrendado por unas elecciones. Con todo, permanecen las dudas sobre la calidad democrática, que se suman a la certeza de la ausencia de libertad de prensa, algo que no todos saben y algunos no quieren saber.

Una vez más resuenan como ciertas las acusaciones del poeta: « Ahora estoy en Barcelona. A nadie le importa lo que sucede en La Argentina». Demasiados europeos nos vemos obligados a admitir que de este gran país americano sabemos más bien poco. Como decía, algunos no quieren saber. Por mi parte, me he puesto manos a la obra (literaria) para colmar mis lagunas. Por ejemplo, releyendo Fuga de fantasmas, leyendo obras de grandes autores coterráneos del poeta (la lista es larga).

Para vivir en una sociedad realmente justa y democrática, necesitamos la información adecuada. Para ello, la libertad de prensa es fundamental. Tienen que existir las plataformas para que las voces críticas se propaguen, las injusticias sean denunciadas y conocidas. A este fin, resulta indispensable que personas valientes, escritores y poetas, escriban. Sin embargo, claro está, no basta con escribir. Primero, hay que publicar. Segundo, conviene presentar algo que lectores muy distintos quieran leer, textos que seduzcan. Incluso para describir el horror es necesario crear algo bello: la belleza y el infierno, como diría Saviano. Por suerte para el lector, Fuga de fantasmas, con sus poemas y artículos complementarios, cumple perfectamente este requisito. El poeta, siempre hábil al hablar de sentimientos, supo lograrlo en el campo político.

Como dice él mismo, «un escritor que no escribe es un ser que está completamente muerto». Visto lo anterior, yo le respondería: sigue escribiendo, poeta.

Luxemburgo, 31 de diciembre de 2011

Màxim Serranos Soler

Hospital Francés

¿Hay una muestra mayor de la insoportable situación política que vive La Argentina?

La intolerancia y el desprecio por los trabajadores que reclaman su merecido salario y que defienden un Hospital, ¿se entiende qué significa esto?

La corrupción y el autoritarismo del gobierno quedaron fantásticamente al descubierto al utilizar a sus matones como nueva brigada policial para continuar con la destrucción del Estado y eliminar cualquier grito de oposición, que a esta altura de la crisis debería llamarse: de RESISTENCIA.

Tierras de Adrogué, 2006

El desgraciado político argentino

Hay una tormenta que golpea mi piso de Zagreb. Me asomo por una de las ventanas que da a una calle perfectamente delineada. Indago con el cristal si podremos resistir los embates de violencia de un clima que pareciera recobrar un salvajismo que siempre tuvo innato, pero que permaneció calmo durante demasiado tiempo. Hacía mucho que no veía llover de esta manera, igual de lapso probablemente transcurrido desde que no acontecía un ataque semejante de mis nervios en mis entrañas, suscitando tanto desprecio por los informes políticos que leo. Siento que soy yo el que genera la tormenta. O bien, ya que me siento parte de toda la naturaleza, puede que ella esté solidarizándose conmigo por estos días tan particulares. 

En determinados instantes uno pierde noción, por el desgaste, de todas las cosas que ha experimentado, de todos los pormenores que ha sufrido. Porque de alguna manera va acostumbrándose, va asimilando el día a día. Pero la memoria no desaparece y uno jamás termina por confundirse definitivamente, y mucho menos si no se quiere. Aunque claro parece que de muchas preguntas ya no se sepan indicios de respuesta. Qué suerte entonces la mía que puedo regresar a mi esencia, o que puedo aferrarme a lo que probablemente colme mi vida entera. 

         Camino furioso en derredor de las paredes mirándolas carceleras, y observo el piso como si fuera el puente de mando de una embarcación ya herida que espera el desesperanzado hundimiento, o el choque sorpresivo con una isla de nuevas ilusiones no fijada en ningún mapa. Comienzo a hablar en voz alta, a ejercitar un soliloquio que no me haga sentirme tan solo, que me recuerde que aún cuento conmigo, que algún cómplice está escuchándome. Me reclamo a mí mismo el pesimismo y me refresco lo que en realidad me moviliza, esto de ser un hombre definido tras las letras que arroja el escritor del alma que me habita. Porque si un escritor, que debería estar leyendo todo el día, ya ni esto le permiten las circunstancias, puede que entonces sea momento de accionar aquello único que jamás podrán quitarle. Así es como todo a mi alrededor, cada uno de los elementos inanimados, me oye gritarles que un escritor que no escribe es un ser que está completamente muerto. Que un escritor en la medida en que continúa escribiendo es un ser que permanece vivo, librando las batallas que el destino y su dios le han encomendado. 

         Fortalecido entonces en el puesto que me corresponde ocupar, no resuelvo tampoco la tormenta que moja mis sueños. Pero mi pluma está de pie. Para combatir por lo que cree, para intentar arrojar su aporte, para que si en algún momento se pierdan todas las oportunidades se sepa, y se dé ejemplo, que toda causa verdadera debe ser perseguida hasta el final y hasta las últimas consecuencias. Encendiendo verdades se logrará congelar tanta mentira.

         Esta bronca, en realidad, no está dirigida a mis colegas ni a mis afectos, o a los lectores que depositan en mí una cierta confianza por mis ideas por el hecho de ser, orgulloso, consecuente con mis actos. Está dirigida a los desgraciados de espíritu, a cuanto gobernante ha existido en La Argentina desde que yo amanecí bajo sus aires. Y sin miedo a las burlas de mis flaquezas, no hago más que gritar mi honestidad como primera reprimenda que lacere su tamaña hipocresía.

         Quisiera, y sé que no sabré con la suficiente delicadeza, hacerles ver a todos aquellos hombres y mujeres que ocuparon sillones de mando, tanto hayan sido delegados o arrebatados ilegalmente, que los considero absolutamente desgraciados y que los repudia todo mi ser. No hago esto para llamarles la atención de mis penurias, porque esto lo hago para picarles la consciencia y devolverles sus ataques con, aunque sea, la intención de quitarles el sueño en todos los días que les queden si pudieran humanamente experimentar algún arrepentimiento. A lo que ciertamente descreo pertenezcamos a la misma especie, pues su crueldad es fantástica. 

         Sí que hay detrás de mis letras las noches que me llevaron al exilio y lejos de mis afectos. Sí están marcadas en las cicatrices de lo que escribo la cantidad de veces que sentí el hambre, el que ya traía en mis pieles desde las tierras que ellos, enemigo interno, aún ultrajan. Sí hay en todas mis palabras una carga emocional, un dolor físico, un quiebre en el corazón por todo lo que me han hecho pasar y sufrir con todos los sentidos. Pero no me duele egoístamente -porque no soy como el enemigo- lo que lloran mis ojos, los cortes de mi mano, la sequedad de mi boca, lo nauseabundo que huelo en cada novedad de ultramar, ni el silencio de la indiferencia que aturde a mis oídos. Lo que me duele en alma completa es la prosecución de sus fiestas espurias ignorando la cantidad de niños que mueren a diario, o que marginados sólo vivirán en una horrible sala de espera infernal antes que les caiga la muerte que le han enviado mercenaria. Porque todos saben la infinita lista de penurias que se ha convertido vivir sin vida en el país, menos los gobernantes que continúan enriqueciéndose. Porque en cada argentino que me he encontrado expulsado por el mundo siempre he visto el amor desolado de sufrir al peor de los enemigos, que es la traición de sus propios paisanos. Porque no se puede acusar a potencias extranjeras de todo lo que nos ocurre si son precisamente los que vulgarmente nos gobiernan, legislan y juzgan, los que están destruyéndonos como nunca ha sucedido. A ésos, los investidos de poder, les entrego mi más exquisito repudio y deseo que Dios reparta tremenda justicia con su poder eterno.

         En los últimos treinta años, y no es que antes no hubiéramos tenido traidores, han gobernado las peores de su escuela a la República Argentina. He visto en la Casa de Gobierno a los más fracasados payasos vestidos con uniforme de héroes del pasado, conduciendo una guerra contra el propio pueblo, y otra que era justa, desconociendo las mínimas tradiciones del honor militar. Luego he visto a dos radicales absolutamente incapaces, y bien debería comenzar a ser delito aceptar ejercer un cargo para el que no se está preparado cuando hay vidas humanas y el destino de un pueblo en juego. Por otra parte, como si fueran cosa bien distinta a los anteriores, que no lo son, hemos padecido coloridos peronistas que nos han ofrecido traficantes de armas y de drogas. Y por estos días experimentamos lo peor que pueda extraerse de todos ellos, sumándole la dolorosa falsía de pretender alzar banderas que, en realidad, las van quemando a cada paso nefasto con sus acciones y planes perfectamente premeditados. 

         El país está completamente destruido en su realidad y  moralmente. Pero si hay algunos que comparten conmigo que La Argentina debe recrearse íntegra, sabrán que no se puede aceptar más tanto traidor y habrá que buscar a algún político que se indigne por este asco. No quien se sienta acusado o avergonzado, que ni eso nos consuela a esta altura, sino aquél que posea una desesperada visión y ansioso sacrificio por demostrarnos que otro país diferente es posible. 

Por los sueños de los grandes hombres que lucharon por la independencia del país y del pueblo. Por aquellos que cayeron enteros en Bolivia o en Malvinas luchando contra el Imperialismo. Por los fusilados en el exilio forzoso bajo una lluvia de balas de olvido y ahogados en nostalgia, incrementándose tristemente. Que La Argentina, hay que convencerse, puede y debe desprenderse definitivamente de tanta politiquería que es porquería: la clase dirigente actual. 

Dios quiera que vivan en nuestra época los héroes que vendrán. 

Zagreb, 2009

Tin Bojanic; Fuga de fantasmas