“Hasta el final de sus días, no por ingenuidad sino como una forma de estar en la vida, Ernesto Guevara de la Serna tenderá siempre a creer en la buena voluntad de sus semejantes; elegirá ser sincero aun con los más torvos, preferirá creerles a los mentirosos, esperará cumplimiento de sus adversarios. Lo que jamás perdonará es la traición y la cobardía, y podrá ser sorprendentemente cruel si su sentido de la justicia se lo permite”.

Pacho O’Donnell

Consolándome del llanto

Estuve junto a Don Quijote y pude oír 

su último estertor que pedía locura y vida.

Por la tristeza y la ignorancia fui asesinado 

junto a Federico escribiendo esta elegía.

Las balas que mataron a Guevara

van matando diariamente lo peor de mí.

Luché en Malvinas porque he sentido

la tierra tapándome el cuerpo cada II de abril.

He muerto tantas veces como han muerto los que quiero.

Puede que la vida sea vivir con ellos mirando lo que vieron.

La voluntad de la esperanza