Buenos Ayres 

Caminé por las calles de Porteña. Así le llamo a esta ciudad que la siento mujer. Encendí un habano, y como quien experimenta por primera vez la libertad, disfruté no tener rumbo enamorándome de cualquier esquina. Observaba a la gente apresurada y decidida a cumplir una tarea que pareciera impostergable.  Pensaba en que pronto me... Leer más →

Angustias paralelas

En un café del barrio de San Telmo, una noche intensa, un hombre mayor en un viejo bar tomaba un vaso de vodka con la mirada perdida en la silla que tenía enfrente y vacía. A pocas cuadras de allí, una mujer también mayor, tomaba un té sola y en su departamento demasiado grande para... Leer más →

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑