Carmina

A Marcvs Marvlvs

Si alguien supiera lo que yo di por sabido

No diría nada del porqué hoy ya no lo sé,

Porque cuando uno cree ver el amanecer

Vislumbra sólo el buen presagio del camino. 

Yo, que vengo de tantas –y esas- vidas tristes,

Ay de las veces que no supe hacérmelas feliz.

Ahora que soñamos con las mismas piedras

Y nacen mis versos donde ayer caía tu tinta.

Vos seguís escribiendo insaciable en las pinturas

Con mi pluma persiguiéndote en otra cual latina.

Yo, que vengo de tantas –y esas- vidas tristes,

Soy en casa al portear el umbral de la lágrima.

Split, Kuća Marka Marulića 

Marvlvs Library Jazz Bar

Cabalgando la historia

A Rodolfo Barrio Saavedra

Desde largo tiempo que es un soldado;

quizá siempre haya sido aquello que es.

No concibe pelear sin que haya victoria,

porque ruge consigo la historia en la piel.

Lo han herido en todas sus altas batallas

pero ha logrado dañar más con su acción,

habiendo sabido concluir el buen combate

empeñado en palabra fulminante al traidor.

Defendió la democracia contra un terror invasor,

y por su amado Ejército de los Andes luego se alzó.

Consiguió la libertad de un nuevo pueblo oprimido:

castigando al pirata, con quien no se había medido.

Con espíritu de tan contemporáneo Cruzado,

y por cristiano, que ya lo hace mejor soldado,

por varios lares del Este también se lo vio…

sembrando ejemplo con Ese valor argentino.

Gran observador y protagonista de la Historia,

aún le duele ver a la patria con hondo sufrir;

porque detesta a quienes le escapan a la gloria,

cuando juró, enamorado, defenderla hasta morir.

Ven soledad que yo te quiero

Poco es todo lo mucho que hoy me queda

en un ay de vida que dejó de ser la mía.

Sé que soy feliz en los sueños de bandera,

muerta ya mi muerte tan puta en la agonía. 

Me escondo en el mismísimo humo del habano,

que en otro tiempo convencía sutil al carcelero.

Johnny no me canta ni tampoco ya es mi trago,

¿dónde está el beso sepultado en mi entrevero?

Sigo pedaleando mi bicicleta de los miles de poemas,

aunque caigan del canasto los versos que se vuelan.

Ya no es mi aldea la que huye de una injusta condena,

soy yo el que elijo donde bailar desnudo con mis penas. 

SPLIT

El corazón del alma

Ay hace días que no sé nada de tu vida

y -claro- he empezado a preocuparme;

tal vez, oh Dios, te haya pasado algo

o peor, hayas decido abandonarme. 

Creía yo que esto jamás nunca existiría,

sin siquiera la posibilidad en la que, que no,

esta separación de tristeza hoy ocurriría

y que necesitarte tanto tanto, tanto dolería. 

Pero decido sentir que volverás, sí y sí, hasta mí

en el mismo impulso donde vaya yo a tu encuentro,

porque atentarías con tu misión al dejar de hacerlo:

si me dejas, poesía, los dos sabemos que me muero. 

Split

Libro Escenarios aledaños