Ven soledad que yo te quiero

Poco es todo lo mucho que hoy me queda

en un ay de vida que dejó de ser la mía.

Sé que soy feliz en los sueños de bandera,

muerta ya mi muerte tan puta en la agonía. 

Me escondo en el mismísimo humo del habano,

que en otro tiempo convencía sutil al carcelero.

Johnny no me canta ni tampoco ya es mi trago,

¿dónde está el beso sepultado en mi entrevero?

Sigo pedaleando mi bicicleta de los miles de poemas,

aunque caigan del canasto los versos que se vuelan.

Ya no es mi aldea la que huye de una injusta condena,

soy yo el que elijo donde bailar desnudo con mis penas. 

SPLIT

El corazón del alma

Ay hace días que no sé nada de tu vida

y -claro- he empezado a preocuparme;

tal vez, oh Dios, te haya pasado algo

o peor, hayas decido abandonarme. 

Creía yo que esto jamás nunca existiría,

sin siquiera la posibilidad en la que, que no,

esta separación de tristeza hoy ocurriría

y que necesitarte tanto tanto, tanto dolería. 

Pero decido sentir que volverás, sí y sí, hasta mí

en el mismo impulso donde vaya yo a tu encuentro,

porque atentarías con tu misión al dejar de hacerlo:

si me dejas, poesía, los dos sabemos que me muero. 

Split

Libro Escenarios aledaños