El pataleo de un beso


Mi habano caído en el charco sin
decirte en tormenta ni un adiós,
cual una guitarra partida en dos
se suicida para que vuelvas a mí.

Ya no tengo una camisa de bien
con la que pueda vestirme de ti,
para los perfumes que al partir
llevan ojos polizones de tu tren. 

Con quién ensayaré por esta vez
cuando tus labios me besen de sí
o me digan chau sobre las tablas. 

Preferiré no proceder como ya fue
y jugándome entero una y tal y más,
invitarte a zarpar desde mis barcas.

Al final de mi camino

De siempre, y tanto, quise yo

vivir para morir en la revolución…

Pero desde que te conocí hay ya

tanto de lo que me basta con sentir

que soy el  que te provoca la emoción

para sentir que también soy yo feliz.

Seré un soldado de verdad 

si logro defender a nuestro amor…

Seré un hombre de verdad

si te hago desear ser mi mujer.

De las tantas veces que soñé

que el mundo entero recitara alguna vez

el más acertado de todos mis poemas…

Ahora tan sólo me importa mucho más 

que vos entiendas las palabras con las que 

intento actuar para que sepas qué es mi amar.

Seré un soldado de verdad

si logro defender a nuestro amor…

Seré un hombre de verdad

si te hago desear ser mi mujer.

Yo que soñé despertarme siempre en otro lugar

cada mañana al caminar, en mi peregrinaje y en

los sueños que salía desde muy joven a buscar,

hoy sueño verme contigo cuando la luna ya no está

para que sean tus ojos mi sol y seas vos lo que yo

reconozca a diario que mi viaje en tu corazón cesó.

Porque el amor

Entre tantas dálmatas buscándome por locas

para saciarse con mi cuerpo y quitándome dinero,

y entre tantas mentiras de perfiles nunca finos,

me quedo con vos, porque sólo buscabas amor. 

Porque el amor…

que no es nunca un juego de besos efímeros,

lleva consigo paciencia, voluntad y valor.

Entre tantas veces que yo te he visto cuando irte

porque yo no entendía o por no saber bien qué hacer,

y entre tantas veces que decidiste vos por mí volver,

me quedo con vos, porque sólo buscabas amor.

Porque el amor…

que no es nunca un juego de besos efímeros,

lleva consigo paciencia, voluntad y valor.

Lluvia al cielo

Hay en mí una revolución de amor
Que se alza victoriosa con el canto
De tu nombre que ilumina cual farol
El sitio donde tu beso apaga el llanto.

Mueves tus ojos, flamea mi bandera,
Los cierran mis labios al vestirlos
Con el manto del silencio que venera
Tu acierto por oír lo bello que no digo.

Te provoco una sonrisa y vuelvo
Al cosquilleo del agua de la infancia
Donde la aprobación era esa mueca. 

Y al recorrer tus pieles sólo espero
El dictado de tus gemidos sin malicia
Sujetando mi amnistía insatisfecha.


Tierras de Adrogué