“Durante las mañanas, desde sus primeras horas, es cuando me encuentro más filoso para escribir un texto, como si me despertara necesitado de descargar una intensa actividad intelectual onírica. Por los atardeceres es cuando me inclino más para escribir poesía, como si harto ya del pensamiento me entregara a las ganas de enamorarme y de vivir la vejez del día con mayor libertad”.

La poesía, los sueños, las utopías. Los rebeldes, los aventureros, los mártires. Era necesario hallar un lugar donde refugiar tanta belleza. Aunque demasiados sean los que quieran sólo existir y transcurrir en esta vida muriendo cada día hasta morir definitivamente; otros y muchos serán los que decidirán vivir haciendo de sus actos una seducción poética para que la luna se enamore de ellos y el sol encuentre calor en sus corazones. Hacia Albanta se dirigen; en Albanta los esperan…

Fragmento de REINO DE ALBANTA