“Durante las mañanas, desde sus primeras horas, es cuando me encuentro más filoso para escribir un texto, como si me despertara necesitado de descargar una intensa actividad intelectual onírica. Por los atardeceres es cuando me inclino más para escribir poesía, como si harto ya del pensamiento me entregara a las ganas de enamorarme y de vivir la vejez del día con mayor libertad”.

“El tango es vista, incendiando una mujer. El tango es olfato, persiguiéndola en cada uno de sus movimientos. Es tacto cuando ya se la tiene bailando en los brazos. Es gusto en cuanto se logra besarla en la oscuridad. Es oído cuando se la hace gemir de placer”.