“Las naturalezas exaltadas no se resignan nunca a ver una casualidad en lo que las concierne. Para ellas todo ha sido dispuesto por Dios y ven una manifestación de la voluntad superior en las más insignificantes circunstancias”.

Ernest Renan

Nos mataron a Nisman

El secretario de Seguridad de la Demagogia Dictatorial comete dos errores en la notificación sobre el asesinato del fiscal Nisman, su enemigo.

El primero de ellos es cuando declara: “Le he dado la novedad a la Presidenta ni bien he tenido la confirmación del hecho”. En esto queda claramente expuesto en cuanto a  que hay una constatación de lo sucedido, pues uno confirma algo tras haberlo previamente hablado o acordado. No dijo, “han encontrado muerto al fiscal”, sino que “confirma el hecho”, como quien va de observador para determinar si el trabajo fuera bien realizado o no, y lo reporta a uno de los principales sospechosos de los que pudieran haber dado la orden de ejecución. 

Luego dice, ya satisfecho, y para comenzar con la campaña propagandística de desvinculación del hecho por parte del mal gobierno: “Todos los caminos conducen al suicidio”. Y aquí nos demuestra que sólo él resulta el más afianzado experto en resoluciones de crímenes, porque en pocas horas diluye un enigma donde está involucrado un personaje de tan elevado valor político como opositor. 

Y uno se acuerda nuevamente de Juan Castro…

Pocas veces hubo mayor claridad para ver cómo funciona la Demogagia Dictatorial. Y no muchas más oportunidades tendrá la Nación Argentina para levantarse en contra de esta barbarie y de estos traidores a la patria como sucede en esta ocasión. Que si no, la moral argentina será la que estará suicidándose, junto con la sangre de todos aquellos que soñaron con un país libre de usurpadores y con verdadera soberanía popular.

“Quizá la vida es esto, esto de ser incógnita inaccesible contra la historia”.

Luis Eduardo Aute

“La demasiadas prudencia de los ancianos hace imposibles las cosas más fáciles, y el sobrado ardor de los mozos finge fáciles las cosas imposibles”.

José de Cadalso