De la poética

La poesía es lágrima, consuelo, exaltación y alegría. Con ella pueden expresarse los sentimientos más profundos del alma, exteriorizándolos como quien pretende redimirse de un dolor insoportable para poder observarlo abstraído del mismo. El significado oculto de cada composición se encuentra una vez escrita en el papel. De esa forma nos habla nuestro inconsciente, dialogando con nosotros mismos para llegar a conocernos en profundidad. Hallamos así las respuestas más violentas a las verdaderas ansias que acosan al espíritu. Entonces la poesía nos permite indagarnos, y sin disfraz ni refugio, darnos a conocer con lo esencialmente nuestro.

Cuando la poesía habla, no miente. Puede sí mentir el poeta tergiversando lo que en realidad ha querido decir, por temor a encontrar desnuda el alma desprotegida entremezclándose con la superficialidad. Ella no es palabra en el viento sino grito de un corazón hacia otro corazón. Entonces un verdadero poeta tiene que poseer la belleza de verse reflejada, cada una de las imágenes y sentimientos que declama, en la mirada de él… 

Fragmento de Reino de Albanta

“Los políticos argentinos se pelean por darle la Patagonia a los chinos o a los ingleses (que los hay también disfrazados de mapuches), o por ser parte de Venezuela o de los Estados Unidos: ¿cuándo habrá un gobierno que tenga por único ideal el amor por la celeste y blanca?”

El abrazo en el reencuentro

A mi hermano Andrés Lucas

Fue una sorpresa

como lo fue su vida entera,

fue tal extrañeza

en un mundo que no deja que lo crea.

El afecto fue un abrazo,

el defecto fue su tiempo,

cómo explico esto acaso

si solamente yo lo siento.

Fue volver a verte

y dijiste otra vez

que no olvide y que disfrute

como la última vez.

Que no desperdicie mi vida

disfrutarla ahora y ya,

te aseguro que mi vida

se dirige hacia allá.

Y si no lo ves así

te pido me iluminen

unos ojos hoy a mí

y como a ti también me mimen.