Gobierno de perros

Estoy muy cansada de escuchar que cuando alguien hace mal las cosas le dicen perro, insultándolo. Una vez, en una discusión política de amigos de mi poeta, uno de ellos sentenció que los que gobernaban eran unos perros, y que esa era la causa de los problemas del país. ¡Así que la corrupción es doctrina nuestra! ¡Soberbios erguidos!

         Las leyes, entre los perros, son muy diferentes a las de los hombres. En esencia, partimos de una base igualitaria donde ninguno de nosotros está por encima de nadie. Todos nosotros somos perros y basta con ladrar el nombre con el que nuestros amigos humanos nos han bautizado para establecer una mínima particularidad. No ocultaré que muchos de nosotros desconocen el afecto de una familia humana y deben deambular por las calles. Pero sucede que esto no se debe a nuestra indiferencia; si fuera por nosotros, repartiríamos nuestra comida, pero esa decisión no nos pertenece y si hiciéramos eso terminaríamos todos en la calle (por decisión de los hombres). De todas maneras, jamás escuché a un perro criticar resentido la suerte de otro, ¿usted sí?

         Tampoco vamos a idealizar nuestra comunidad porque en ella, como en todas, hay individuos inadaptados. Algunos no entienden que los dientes son para masticar la comida y no para morder a la gente; aunque lo mismo sucede con los humanos y en peor medida, ya que utilizan sus manos mayor cantidad de veces para matar que para crear. 

         Profundizando en el concepto de gobierno de perros, vamos a suponer que quien gobernase fuera un perro, ¿creen que acumularía la carne que hay en grandes frigoríficos custodiados para su propio provecho, o es más acorde la imagen del perro satisfecho dejando los restos para quien sea, yéndose a dormir la siesta? ¿Creen que habría perros conquistando plazas con muertes impidiendo que otros jugasen en ellas, o es más creíble imaginar jaurías enteras compartiendo los espacios? ¿Creen que mataríamos y viviríamos para el oro, o es más factible que luego de morderlo un instante y encontrar que no tiene sabor a nada, lo abandonáramos para siempre?

         No tengan dudas, los perros tenemos preocupaciones mucho más importantes como lo son el juego, el compartir, el ladrar, el festejar, y la más importante de todas (les aseguro que no la aprendimos de los humanos), agradecer. No hay nada más agradecido que un perro querido. 

Fragmento del libro Secretos de la percepción (2003)

“Aquellos que debían proteger a la población y fracasaron: no han perdido su trabajo. Aquellos que le pagaron el salario a quienes debían protegerlos y fracasaron: ellos sí han perdido su trabajo”.  

Lluvia al cielo

Hay en mí una revolución de amor
Que se alza victoriosa con el canto
De tu nombre que ilumina cual farol
El sitio donde tu beso apaga el llanto.

Mueves tus ojos, flamea mi bandera,
Los cierran mis labios al vestirlos
Con el manto del silencio que venera
Tu acierto por oír lo bello que no digo.

Te provoco una sonrisa y vuelvo
Al cosquilleo del agua de la infancia
Donde la aprobación era esa mueca. 

Y al recorrer tus pieles sólo espero
El dictado de tus gemidos sin malicia
Sujetando mi amnistía insatisfecha.


Tierras de Adrogué

Besos de ajedréz

“Todos los ciudadanos tienen derecho a dedicarse a la política o a la medicina, pero ¿por qué razón para lo primero no se exige nada y para lo segundo hay que estudiar y rendir exámenes? La mala praxis política mata mayor cantidad de gente que la médica”.

Mi hermano poeta

Andrés Lucas Jijena Sánchez nació el 15 de noviembre de 1970 en Bahía Blanca, sur de la Provincia de Buenos Ayres. Personaje andariego y bohemio que sólo respetaba mantenerse iconoclasta. Con mucha juventud y poco pasado, siempre anduvo despreocupado por el futuro. Todo en su vida fue fugacidad y eclecticismo: jugador de rugby, guitarrista, cocinero, jinete, fabricante de patinetas…

Vivió sólo de las emociones y repartió afectos, que era todo lo que poseía. Tal vez sabía, en su sabiduría, que postergar las cosas en la vida era una torpeza semejante cual creer que la muerte era imposible que llegara un día.

La madrugada del 16 de septiembre de 1996, con un siglo de cicatrices talladas en tan sólo 25 años, su corazón se detuvo para que su alma pudiera finalmente liberarse y ascender para regresar al Padre.

Dejó dulces recuerdos, y por herencia, un cuaderno de poemas.

Barcelona 2 008

La Isla

Fragmento de La vida es poesía, Diario de viaje de un poeta

Nuevamente trasladándome, en la búsqueda. Volvía a sentir esa emoción particular que uno experimenta cuando viaja. Recuerdo que un amigo dijo que el mejor momento de un viaje es cuando uno se traslada de un lugar al otro. En ese tiempo las expectativas permanecen intactas y no se debe tomar ninguna decisión. Hay que esperar solamente llegar al lugar que se ha elegido como destino. Es una suerte de tregua con el pensamiento y por ello éste se libera y muchas veces concluye acerca de cuestiones inimaginables u olvidadas. 

Abordé el primer vuelo a la Isla de Ibiza. El azar se había hecho amigo mío y nada podía tranquilizarme más. 

         Poco antes de llegar me desperté y pude desde el aire ver la aproximación a esta porción de tierra flotante en este fuerte azul marino del Mediterráneo. Sentía que la tripulación y yo éramos los descubridores de estas islas que estando tan cerca del continente parecen tan alejadas. 

Viajábamos a un lugar secreto y esta vez comprendí el silencio de los pasajeros en el aterrizaje, sellábamos un acuerdo implícito de no develar nuestro hallazgo. Necesariamente mis compañeros debían ser, al igual que yo, aventureros.

         Cuando salí del aeropuerto busqué a mi alrededor indicios de encontrarme en una isla paradisíaca. Tenía muchas ganas de sorprenderme y verme en un lugar que nunca antes había imaginado. Quizá siempre exigí demasiado. Pero por alguna extraña razón quería hallar un sitio donde las cosas fuesen muy diferentes a las que ya conocía. Soñaba demasiado para luego decepcionarme al comprobar que todos los lugares que recorría estaban bajo el mismo cielo.  Hice dedo hasta la ciudad y me encontré con este puerto muy pintoresco de alegres embarcaciones que flotan tímidas en un mar intenso. Una tranquilidad extrema, nadie tiene la expresión apurada y todos hablan con un detenimiento que parece irresponsable. Es mucha la variedad de gente que aquí llega y el deporte isleño pareciera el intercambio cultural.

“Un intelectual no puede dejar de ser crítico,

porque si se vuelve necio dejará de ser intelectual”.