ASADO ALBANTES

¿Cómo se sale de esto? ¿Qué se puede hacer? Algunos dicen que hay que esperar, prácticamente sin hacer nada, porque las cosas tienden a acomodarse. Otros dicen y proclaman que hay que moverse y generar muchos actos que, en uno de esos, lograremos hallar la salida. Ni quedarse quieto ni saltar y correr al mismo tiempo. Pienso que hay que provocar y esperar, esperar un poco más y volver a provocar. No creo que de la nada surja algo, pero tampoco creo en los resultados mágicos. El tiempo sabe de lo que hablo. Pero hay que hacer, hay que andar, hay que buscar. Hay azar, pero no todos es azar. Hay suerte, pero no siempre es nuestra. Hay esfuerzo, pero no siempre redituable. Hay que andar… ¿Quién llegó temprano?

Agustín – ¿Quién es?

Palote – Policía.

Agustín – ¿Qué delito cometí?

Palote – No lo sé, pero alguno seguramente.

Agustín – ¿Cómo estás?

Palote – Bien, ¿vos? Traje un vino que preparé yo mismo, cosecha Palote, espero que te guste. 

Agustín – Espero que nos guste. Esperamos a que vengan los buitres o nos lo mandamos nosotros dos.

Palote – Como quieras. 

Agustín – Tengo curiosidad. Dame que lo abro. Y acompañame que voy a hacer el fueguito.

Palote – ¿Qué contás? ¿Escribiendo? Yo te traje unos poemas para que después me des tu opinión. También traje algunas fotocopias para repartírselas a tus amigos y que se lleven mi poesía a sus casas.

Agustín – Está muy bien. Me gustó el último poema que me habías enviado por correo. Seguramente lo dejaré en mi página así la enaltecés. Che, brindemos…

Palote – Por la poesía.

Agustín – Seguramente y siempre… Va bien este tintillo, te vamos a contratar como viñedo oficial del Reino de Albanta me parece.

Palote – Me alegro que te guste. Che, me siento que ando cansado, estuve jugando con mi hijo toda la tarde. 

Agustín – ¿Cómo está? Imagino que inmenso, ¿la madre?

Palote – Todos bien, gracias. Aunque me quedé sin laburo. Pero estoy tranquilo porque puedo tirar unos meses y si tengo suerte lo próximo va a ser mejor.

Agustín – ¡Qué quilombo! Yo aún no decidí que voy a hacer. Quiero publicar mi primer libro, ver si se concretan algunas cosas y, sino, volver a salir.

Palote – ¿A vos te parece que afuera te va a ir mejor?

Agustín – No lo sé, pero allá tengo el “puede ser” mientras que acá tengo el “se acabó”. No espero nada mágico. Sólo pretendo sobrevivir para continuar escribiendo. Si ahora, o después, por acá la gente despierta y saca a estos usurpadores, entonces vuelvo.

Palote – Podrías quedarte también para sacarlos vos.

Agustín – Sí, es verdad. Pero no percibo consentimiento. Imagino que si voy a Plaza de Mayo iría solo. La gente puso el pecho y no pasó nada. Me encantaría hacer algo, pero tampoco estoy de ánimos para acciones violentas. Hay que educar, concientizar. Si somos pocos los que vemos la vestimenta delictiva de esta gente, mientras que la mayoría sigue viéndolos como héroes, lo más probable es que nosotros, intentando ayudarles a los sufridos, nos maten confundiéndonos por traidores. 

Palote – La revolución la tiene que hacer cada uno internamente.

Agustín – Sí, claro. 

Palote – Por eso, todos tus dilemas te los vas a llevar al puerto que elijas por destino.

Agustín – Eso lo sé. Pero ahora la premisa es seguir existiendo. Cogito ergo sum. Sin vida no existe el pensamiento ni puedo ser. Por acá, hermano, huelo mucha muerte. Aquellos piqueteros que murieron en Avellaneda no son los últimos. 

Palote – Para peor, estos no se tomaron un helicóptero luego como hicieron los de 2001. 

Agustín – Exacto. Los que murieron en Plaza de Mayo y estos dos que nos quitaron ahora son muertos luchando por lo mismo pero asesinados por dos Sistemas diferentes. Pensá si en democracia se animaron a aquello en aquel diciembre, lo de Avellaneda, por esta gente, es toda una señal de lo que se vendrá. 

Palote – Hay que buscar primero la tranquilidad dentro de uno.

Agustín – Sí, estamos de acuerdo. Yo siempre busque un equilibrio interno, pero ¿qué se hace mientras uno está contemplando el universo cuando se escuchan los gritos de otros como nosotros muriendo por las balas del Sistema?

Palote – Un brindis por todos ellos que murieron luchando por nosotros.

Agustín – Que el trago sea largo para un debido homenaje y que compense su sangre. Llename el vaso…

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