El muro del encierro

A Osvaldo Verón

Siempre me ha gustado irme,

quizá porque quedarme fue aburrido,

no hubo día que no quise haber amanecido

en otro lugar, donde volviera a despedirme.

Entre el puerto, de tantas cosas origen,

y ese otro que alentamos llamándolo destino,

durante el viaje no los une la idea del camino

sino la recreación de no ser, que la nada y la ausencia esgrimen. 

Estar viajando es quedarse a vivir en el presente

porque al partir nos alejamos de un espacio del pasado

acercándonos al sueño siempre insatisfecho del futuro.

Para disfrutar la vida no debe haber un ¡detente!

cuando por el constante movimiento nos dirá el destino ¡cansado!

las claves de nuestros laberintos una vez ¡derribado el muro!

Libro La voluntad de la esperanza

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